Bodega Bodega - La tierra es plana
- La ignorancia es la mayor de las cegueras, y creer que lo sabes todo la peor de las desgracias
- Es absurdo dividir a la gente en buena y mala. La gente es tan sólo encantadora o aburrida
- La definición de la locura es continuar haciendo la misma cosa, una y otra vez, y esperar resultados diferentes
- Sé que la única forma en la que puedo mostrar mi inteligencia al tratar con tontos es no mezclándome con ellos
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viernes, 9 de septiembre de 2011
domingo, 20 de marzo de 2011
Eugenesia. Ciencia mortal
Esta semana abordamos un tema que no es actual ni es novedad, tampoco se trata de un asunto de ámbito tecnológico ni está muy relacionado con sistemas operativos. Nos afecta a todos.
La eugenesia es una filosofía social que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos mediante varias formas de intervención. Las metas perseguidas han variado entre la creación de personas más sanas e inteligentes, el ahorro de los recursos de la sociedad y el alivio del sufrimiento humano.
La eugenesia fue una disciplina académica en muchos institutos y universidades. Su reputación científica se vino abajo en los años 1930, época en la que Ernst Rüdin empezó a incorporar la retórica eugenésica a las políticas raciales de la Alemania nazi. Durante el periodo de posguerra, gran parte tanto del público como de la comunidad científica asociaba la eugenesia con los abusos nazis, que incluyeron la «higiene racial» y la exterminación, si bien varios gobiernos regionales y nacionales mantuvieron programas eugenésicos hasta los años 1970.
Las investigaciones modernas sobre los potenciales usos de la ingeniería genética ha llevado a una cada vez mayor invocación de la historia de la eugenesia en discusiones sobre bioética, la mayoría de las veces de forma cautelar. Algunos bioéticos sugieren que incluso los programas de eugenesia no coactiva serían inherentemente poco éticos, si bien este punto de vista ha sido cuestionado. La eugenesia también se ha preocupado por la eliminación de enfermedades hereditarias tales como la hemofilia y la enfermedad de Huntington.
Las políticas eugenésicas han sido clasificadas conceptualmente en dos categorías: eugenesia positiva, que fomenta la mayor reproducción de los designados «más aptos», y la eugenesia negativa, que desaconseja o impide la reproducción de los designados «menos aptos».
Las políticas eugenésicas también llevan a perder diversidad genética, en cuyo caso una mejora culturalmente aceptada del acervo genético puede, si bien no necesariamente, terminar en un desastre biológico debido a una mayor vulnerabilidad a las enfermedades, menor capacidad de adaptación a los cambios ambientales y otros factores tanto conocidos como desconocidos. Este tipo de argumento procedente del principio de precaución es a su vez ampliamente criticado. Un plan eugenésico a largo plazo es probable que lleve a su escenario parecido debido a que la eliminación de rasgos considerados indeseables reduciría la diversidad genética por definición.
Os enlazo una web de un Doctor de Ciencias Biólogicas y en Bioantropología que ejerce como profesor de Evolución Humana y Ecología en el Departamento de Biología de la Universidad Autonoma de Madrid.
ENTRA a SOMOS BACTERIAS Y VIRUS
esta entrada precede a un espacio que quiero dedicar para desarrollar la teoría que desmonta este profesor (pretendo desmontar a Charles Darwin mostrando argumentos de este Doctor), la información está sacada de wikipedia buscando Eugenesia
La eugenesia es una filosofía social que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos mediante varias formas de intervención. Las metas perseguidas han variado entre la creación de personas más sanas e inteligentes, el ahorro de los recursos de la sociedad y el alivio del sufrimiento humano.
La eugenesia fue una disciplina académica en muchos institutos y universidades. Su reputación científica se vino abajo en los años 1930, época en la que Ernst Rüdin empezó a incorporar la retórica eugenésica a las políticas raciales de la Alemania nazi. Durante el periodo de posguerra, gran parte tanto del público como de la comunidad científica asociaba la eugenesia con los abusos nazis, que incluyeron la «higiene racial» y la exterminación, si bien varios gobiernos regionales y nacionales mantuvieron programas eugenésicos hasta los años 1970.
Las investigaciones modernas sobre los potenciales usos de la ingeniería genética ha llevado a una cada vez mayor invocación de la historia de la eugenesia en discusiones sobre bioética, la mayoría de las veces de forma cautelar. Algunos bioéticos sugieren que incluso los programas de eugenesia no coactiva serían inherentemente poco éticos, si bien este punto de vista ha sido cuestionado. La eugenesia también se ha preocupado por la eliminación de enfermedades hereditarias tales como la hemofilia y la enfermedad de Huntington.
Las políticas eugenésicas han sido clasificadas conceptualmente en dos categorías: eugenesia positiva, que fomenta la mayor reproducción de los designados «más aptos», y la eugenesia negativa, que desaconseja o impide la reproducción de los designados «menos aptos».
Las políticas eugenésicas también llevan a perder diversidad genética, en cuyo caso una mejora culturalmente aceptada del acervo genético puede, si bien no necesariamente, terminar en un desastre biológico debido a una mayor vulnerabilidad a las enfermedades, menor capacidad de adaptación a los cambios ambientales y otros factores tanto conocidos como desconocidos. Este tipo de argumento procedente del principio de precaución es a su vez ampliamente criticado. Un plan eugenésico a largo plazo es probable que lleve a su escenario parecido debido a que la eliminación de rasgos considerados indeseables reduciría la diversidad genética por definición.
Os enlazo una web de un Doctor de Ciencias Biólogicas y en Bioantropología que ejerce como profesor de Evolución Humana y Ecología en el Departamento de Biología de la Universidad Autonoma de Madrid.
ENTRA a SOMOS BACTERIAS Y VIRUS
esta entrada precede a un espacio que quiero dedicar para desarrollar la teoría que desmonta este profesor (pretendo desmontar a Charles Darwin mostrando argumentos de este Doctor), la información está sacada de wikipedia buscando Eugenesia
domingo, 13 de marzo de 2011
Casa Bio: te renueva por dentro y se nota por fuera
Esta vez no es Danone, se trata de una familia que puede pagar tan solo 10 euros al mes en la factura eléctrica, que dispone de agua caliente y calefacción de forma gratuita y que acude al supermercado una vez al mes sin llegar a cargar un carro.
Sin embargo Mariña Regueiro y Carlos Pujol lo han conseguido convirtiendo una vieja casa de la aldea estradense de Celeiróns en una biovivienda. Un poco retirada eso sí.
Aunque el nombre pueda sonar un tanto futurista no implica grandes infraestructuras, sino todo lo contrario. La bioconstrucción busca aprovechar los recursos naturales del propio entorno para diseñar un modelo de vida simple, que no exige grandes esfuerzos ni inversiones, al tiempo que respeta el medio ambiente.
Antes de que haya amanecido Carlos ya está en pie. No hay un despertador que lo levante, ni suena la alarma de la radio. El único aparato conectado es la nevera de la cocina. A las siete y media se enciende automáticamente la calefacción. El sistema funciona gracias a unos colectores solares que generan la energía necesaria para el cuarto de máquinas o «el alma de la casa».
El agua caliente de la ducha matutina viene de un pozo propio de seis metros de profundidad y llega a la misma sala en la que se encuentra la caldera, que funciona con pellets, un combustible confeccionado a base de madera prensada y que fácilmente podría confundirse por su aspecto con pienso. El aparato trabaja a 50 ºC, aunque podría alcanzar los 100ºC. Enfrente, un acumulador de agua que no pasa inadvertido.
Para cuando Mariña se levanta, la casa ya está caliente, las temperatura se mantiene a 18 ºC, el calor justo para encontrarse a gusto sin malgastar energía. A ello contribuye la estructura de la casa, revestida en su interior con suelos y techos de madera que aportan calidez en un clima como el gallego, donde el frío y la humedad acaban con las cervicales.
Pero para ello también encontró remedio la casa, diseñada por el propio Carlos. Una vez más, una solución tan simple y tan poco extendida como usar materiales que permitan transpirar al edificio por sus cuatro costados. Las paredes, de casi un metro de anchura, combinan la piedra de la antigua casa con ladrillo y pintura de cal -en lugar de cemento- para dejar que respire. Mientras que bajo sus pies, un hueco de aire con bovedillas de cerámica evita el ascenso capilar del agua.
«No se puede vivir ajeno a lo que nos rodea», afirma el bioconstructor catalán. Desde el amanecer hasta el ocaso, Carlos estudió las distintas posiciones del astro rey a lo largo del día para rentabilizar al máximo la luz solar en cada una de las habitaciones. Incluso en el cuarto de baño que hicieron aprovechando el hueco de las escalera llega la luminosidad, gracias a dos escalones translúcidos específicamente instalados para ello. Mariña puede dedicarse al encaje de bolillos (?¿) sin tener que encender de día una bombilla a lo largo de todo el año. Eso sí, de noche bombillas de bajo consumo, como no podía ser de otra forma.
Tras cada comida, en la que solo llegan productos de agricultura ecológica a la mesa, se guardan los restos para utilizarlos en la fabricación del compostaje que nutre la huerta de Carlos, donde las que se llevan el mayor trabajo son las lombrices que convierten la materia orgánica en humus. Para el riego utiliza el agua de traída de una fuente cercana y un revolucionario -y asequible- compuesto soluble en agua de origen japonés conocido con el nombre de microorganismos efectivos, que actúa purgando bacterias nocivas.
El vecino de A Estrada, de orígenes catalanes, lleva años implicado con la construcción ecológica, que ha dejado de ser una profesión para convertirse en una filosofía de vida. «Es una elección consciente y coherente con la realidad. Decidimos no hipotecar nuestra vida en una casa convencional, que exige consumos varios, y optar por un modelo de vida distinto», explica.
Frente a los planes Renove para sustituir la vieja lavadora o las ventanas por otras nuevas, el matrimonio ha apostado por un plan integral de vida en donde no se tiran los recursos, se reutilizan. Desde el armario del dormitorio principal, elaborado con las puertas de otra casa, al muro que rodea la propiedad construido con las piedras de la fachada que derribaron. Todo es reciclado. «Creo que no llegamos a usar tres bolsas de basura al mes», asegura el horticultor que no entiende cómo se pueden llegar a desperdiciar tantos recursos.
Este modelo no se excluye de las nuevas tecnologías, ni mucho menos. Internet es un aliado para las investigaciones que Carlos y Mariña hacen en sus terrenos, aunque intentan dosificar la conexión y no usarlo como un entretenimiento vago. Aunque en esto han tenido alguna que otra lucha con sus hijos Lino y Xiao cuando eran pequeños por no seguir su filosofía de vida. «Iban a la casa del vecino para ver la tele, pero esto no nos disgustaba porque al menos se las ingeniaban para perseguir sus metas», afirma el padre, que confiesa también permitirse alguna que otra contradicción. El vicio de Carlos es el fútbol y por un buen partido recorre los dos kilómetros y medio que hay hasta el bar más cercano.
Entre los próximos proyectos de la biovivienda, Carlos planea instalar placas fotovoltaicas para vender la energía que producen ya que no es rentable, teniendo conexión a la red eléctrica, comprar los transformadores y baterías necesarias para el autoabastecimiento. Otro, no menos aventurado, es terminar la cenefa de conchas de uno de los baños, recolectadas por la familia en los distintos viajes que realizaron en furgoneta hasta que decidieron pisar las playas australianas.
informacion sacada de lavozdegalicia
Tampoco hay que mirar el otro extremo, de vida puritana y austera pero un equilibrio sería ideal, además de que se pudiera disponer de una torre de Nikola Tesla con toda seguridad y fácil manejo.
Sin embargo Mariña Regueiro y Carlos Pujol lo han conseguido convirtiendo una vieja casa de la aldea estradense de Celeiróns en una biovivienda. Un poco retirada eso sí.
Aunque el nombre pueda sonar un tanto futurista no implica grandes infraestructuras, sino todo lo contrario. La bioconstrucción busca aprovechar los recursos naturales del propio entorno para diseñar un modelo de vida simple, que no exige grandes esfuerzos ni inversiones, al tiempo que respeta el medio ambiente.
Antes de que haya amanecido Carlos ya está en pie. No hay un despertador que lo levante, ni suena la alarma de la radio. El único aparato conectado es la nevera de la cocina. A las siete y media se enciende automáticamente la calefacción. El sistema funciona gracias a unos colectores solares que generan la energía necesaria para el cuarto de máquinas o «el alma de la casa».
El agua caliente de la ducha matutina viene de un pozo propio de seis metros de profundidad y llega a la misma sala en la que se encuentra la caldera, que funciona con pellets, un combustible confeccionado a base de madera prensada y que fácilmente podría confundirse por su aspecto con pienso. El aparato trabaja a 50 ºC, aunque podría alcanzar los 100ºC. Enfrente, un acumulador de agua que no pasa inadvertido.
Para cuando Mariña se levanta, la casa ya está caliente, las temperatura se mantiene a 18 ºC, el calor justo para encontrarse a gusto sin malgastar energía. A ello contribuye la estructura de la casa, revestida en su interior con suelos y techos de madera que aportan calidez en un clima como el gallego, donde el frío y la humedad acaban con las cervicales.
Pero para ello también encontró remedio la casa, diseñada por el propio Carlos. Una vez más, una solución tan simple y tan poco extendida como usar materiales que permitan transpirar al edificio por sus cuatro costados. Las paredes, de casi un metro de anchura, combinan la piedra de la antigua casa con ladrillo y pintura de cal -en lugar de cemento- para dejar que respire. Mientras que bajo sus pies, un hueco de aire con bovedillas de cerámica evita el ascenso capilar del agua.
«No se puede vivir ajeno a lo que nos rodea», afirma el bioconstructor catalán. Desde el amanecer hasta el ocaso, Carlos estudió las distintas posiciones del astro rey a lo largo del día para rentabilizar al máximo la luz solar en cada una de las habitaciones. Incluso en el cuarto de baño que hicieron aprovechando el hueco de las escalera llega la luminosidad, gracias a dos escalones translúcidos específicamente instalados para ello. Mariña puede dedicarse al encaje de bolillos (?¿) sin tener que encender de día una bombilla a lo largo de todo el año. Eso sí, de noche bombillas de bajo consumo, como no podía ser de otra forma.
Tras cada comida, en la que solo llegan productos de agricultura ecológica a la mesa, se guardan los restos para utilizarlos en la fabricación del compostaje que nutre la huerta de Carlos, donde las que se llevan el mayor trabajo son las lombrices que convierten la materia orgánica en humus. Para el riego utiliza el agua de traída de una fuente cercana y un revolucionario -y asequible- compuesto soluble en agua de origen japonés conocido con el nombre de microorganismos efectivos, que actúa purgando bacterias nocivas.
El vecino de A Estrada, de orígenes catalanes, lleva años implicado con la construcción ecológica, que ha dejado de ser una profesión para convertirse en una filosofía de vida. «Es una elección consciente y coherente con la realidad. Decidimos no hipotecar nuestra vida en una casa convencional, que exige consumos varios, y optar por un modelo de vida distinto», explica.
Frente a los planes Renove para sustituir la vieja lavadora o las ventanas por otras nuevas, el matrimonio ha apostado por un plan integral de vida en donde no se tiran los recursos, se reutilizan. Desde el armario del dormitorio principal, elaborado con las puertas de otra casa, al muro que rodea la propiedad construido con las piedras de la fachada que derribaron. Todo es reciclado. «Creo que no llegamos a usar tres bolsas de basura al mes», asegura el horticultor que no entiende cómo se pueden llegar a desperdiciar tantos recursos.
Este modelo no se excluye de las nuevas tecnologías, ni mucho menos. Internet es un aliado para las investigaciones que Carlos y Mariña hacen en sus terrenos, aunque intentan dosificar la conexión y no usarlo como un entretenimiento vago. Aunque en esto han tenido alguna que otra lucha con sus hijos Lino y Xiao cuando eran pequeños por no seguir su filosofía de vida. «Iban a la casa del vecino para ver la tele, pero esto no nos disgustaba porque al menos se las ingeniaban para perseguir sus metas», afirma el padre, que confiesa también permitirse alguna que otra contradicción. El vicio de Carlos es el fútbol y por un buen partido recorre los dos kilómetros y medio que hay hasta el bar más cercano.
Entre los próximos proyectos de la biovivienda, Carlos planea instalar placas fotovoltaicas para vender la energía que producen ya que no es rentable, teniendo conexión a la red eléctrica, comprar los transformadores y baterías necesarias para el autoabastecimiento. Otro, no menos aventurado, es terminar la cenefa de conchas de uno de los baños, recolectadas por la familia en los distintos viajes que realizaron en furgoneta hasta que decidieron pisar las playas australianas.
informacion sacada de lavozdegalicia
Tampoco hay que mirar el otro extremo, de vida puritana y austera pero un equilibrio sería ideal, además de que se pudiera disponer de una torre de Nikola Tesla con toda seguridad y fácil manejo.
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sábado, 12 de marzo de 2011
No a la resignación
Dónde estabas en el año 1999? en ese año se celebraba el famoso caso Lewinsky, Kosovo recobraba la paz después de luchas encarniczadas como encarnizada fue la masacre del instituto Columbine. En este año muere Stanley Kubrick y Aznar estaba en la Moncloa, España iba bien, los pisos subían y nació un monstruo llamado Napster.
Personalmente no me importa mucho el año en sí, pues yo estaba en 4º de la ESO y me lo pasé bastante bastante bien jeje pero eso queda relegado a un segundo plano cuando lo que voy a colgar es unos 27 min de discurso de Julio Anguita, no es política partidista, es denuncia social. Es un grito contra el hastío y a favor de la humanización de la sociedad, el individuo no se puede quedar impasible ante las injusticias que están sucediendo en nuestros días. El título es "No a la resignación"
o si prefieres verle la cara
Porque es más actual de lo que realmente parece y porque la clase política nos pide descaradamente una limpieza rigurosa, tenemos que pasar a la acción
Personalmente no me importa mucho el año en sí, pues yo estaba en 4º de la ESO y me lo pasé bastante bastante bien jeje pero eso queda relegado a un segundo plano cuando lo que voy a colgar es unos 27 min de discurso de Julio Anguita, no es política partidista, es denuncia social. Es un grito contra el hastío y a favor de la humanización de la sociedad, el individuo no se puede quedar impasible ante las injusticias que están sucediendo en nuestros días. El título es "No a la resignación"
o si prefieres verle la cara
Porque es más actual de lo que realmente parece y porque la clase política nos pide descaradamente una limpieza rigurosa, tenemos que pasar a la acción
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